San José, modelo y protector

El pasado 8 de diciembre el Papa Francisco nos alegraba con la convocatoria de un Año Santo en honor de San José. El motivo es celebrar el 150 aniversario de su proclamación como Patrón de la Iglesia universal.

Como hijo bueno y fiel del Beato Manuel Domingo y Sol, la devoción a San José forma parte importante en la vida espiritual del Padre Juan y así lo transmite al Instituto de Siervas Seglares. Son abundantísimas las referencias en sus escritos (apuntes íntimos, charlas, meditaciones, cartas, sermones) al patrocinio, virtudes y devoción al Santo Patriarca. Los testigos lo confirman en sus declaraciones para el Proceso de Beatificación.

A lo largo del año iremos publicando distintos textos en relación con este tema. Hoy os dejamos las notas (las hemos adaptado para su mejor comprensión) de una meditación del Siervo a Dios a los seminaristas de Plasencia. Años 1937-38.
La titula, San José nuestro modelo y Protector.

Introducción: Una vez más voy a separarme del plan trazado para las pláticas.
Hablamos de S. José. No os voy a decir cosa nueva.
Motivos personales: Me obligan muchos títulos: Gratitud. La salud. Sacerdotes Operarios. Vosotros. Seminaristas alumnos del Colegio de S. José.

Vamos a conocerle primero como a nuestro Modelo y seguro Protector.

1º [Modelo] Grandes analogías entre la misión de S. José y la del sacerdocio. María, para Jesús, fue madre. S. José para los dos fue esposo virginal, custodio de Jesús… y padre virginal de Jesús. En último término, para Jesús, ministro de Jesús; recibió en sus brazos la Víctima sagrada para defenderla, custodiarla; se le confió el cuerpo real y pasible de Cristo. Por eso S. Bernardo le llama «Coadjutor del Padre»
El sacerdote es ministro de Jesús, Él es toda su razón de ser…. También el sacerdote recibe la víctima divina (Cuerpo eucarístico), la guarda, la defiende, Cuerpo eucarístico; nutre con Cristo a las almas, cuida de su Cuerpo místico (la Iglesia). Los sacerdotes son «administradores de los misterios de Dios» (…)

2º Vamos a reconocer su Protección

a) Porque lo es [protector] de la Sta. Iglesia. Razón teológica: por haber participado más que nadie, después de María, en la economía de la redención del Verbo Humanado en la tierra, participa de su poder en el cielo y lo ejercerá en favor de los redimidos que le invocan «Venid a mí y os daré toda clase de cosas buenas».
Así se recoge en el Decreto de Pío IX de 1870 declarando solemnemente a S. José patrono de la Iglesia para confiarse a sí mismo y a todos los fieles a su poderosísimo patrocinio. Somos redimidos e hijos de la Iglesia; ministros de la obra redentora de la Iglesia, tenemos derecho especial al Patrocinio de S. José

b) Porque lo es [protector] de España: (…)  Sta. Teresa, la primera, su panegirista más eficaz. Devoción y confianza extraordinaria. La primera en celebrar el 19 de marzo. Como españoles tenemos títulos especiales para gozar del beneficio de su protección. “Don Manuel y S. José son dos nombres que vivirán siempre unidos en la historia”.

c) Porque lo es del Colegio: Titular. Devoción extraordinaria. A ejemplo del Fundador (Beato Domingo y Sol): El día 1 de Abril 1892, rezó un padrenuestro a S. José y [lo] declaró abierto y formalmente instituido: “bajo su sombra y protección pusimos el único Colegio y Casa española de estudios en Roma y nuestra esperanza no ha sido defraudada”. Los sacerdotes ordenados: floreció la vara. Don de s. José. La vara florecida de S. José en los Escudos de sus obispos.

d) Porque lo es de todos los sacerdotes: Analogías, transcendencia de nuestro ministerio.

*** Nuestra correspondencia [a la protección de San José]: Ser pastores. Devoción de gratitud. Si tanto le debemos -la Iglesia, España, Colegio, sacerdocio, individuales-, reconocimiento; devoción de confianza. (…) Nosotros, [seamos] dignos ministros Apóstoles de S. José, como D. Manuel; ofrecimiento de propagación de su culto. «Predicad, escribid, reservad un martes en vuestro corazón al lado de Jesús y María»

Ojalá que estas notas aumenten nuestra devoción al Santo Patriarca; y él nos conduzca al amor a Jesús y María, como lo hizo con el Padre Juan.

Fernando del Moral Acha
Sacerdote de la diócesis de Madrid

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