CURA PARA SACERDOTES

Juan Sánchez Hernández, un sacerdote ejemplar que puede ser modelo de quienes han de promover vocaciones sacerdotales

Quiero ser como San Juan de Dios, le había dicho el pequeño Juan Sánchez Hernández a su madre. Como a tantos buenos cristianos, el amor de Dios le quemaba hasta los huesos y quería ser testigo auténtico de Cristo en medio de sus hermanos. En definitiva, quiere lo que Dios quiere, que en esto consiste la santidad, como nos lo dice el papa Francisco en la reciente exhortación  Gaudete et exsultate sobre el llamado a la santidad en el mundo actual.

El hoy siervo de Dios Juan Sánchez Hernández, miembro de la Hermandad de los Sacerdotes Operarios Diocesanos, quiso de una forma particular dedicar su ministerio a la ayuda de aquellos que habían sido elegidos para ser sacerdotes de Cristo. Un cura para los sacerdotes, para ejercer su apostolado entre los sacerdotes, es decir, para tener particular cuidado de aquellos consagrados en la iglesia para predicar la palabra de Dios, celebrar los sacramentos y practicar la caridad de una forma eminente. Y hacerlo con ardiente caridad.

Para llevar a cabo este santo objetivo, fundaría el Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote, queriendo desde una  secularidad consagrada, ser testigos permanentes de gratitud a Jesucristo por su sacerdocio y por todos los que han sido elegidos para este ministerio. Tener la Eucaristía como centro y cumbre de la propia vida, igual que la iglesia , y ofreciéndose en misión evangelizadora, sirviendo y apoyando la vida y acción apostólica de los sacerdotes.

Cristo crucificado será el modelo a seguir en una entrega incondicional, sin precio ni medida, y trasparentando bondad, compasión, con una caridad abnegada y alegre, y todo inflamado en un amor ardiente a Jesucristo y a cuantos han sido redimidos por el misterio de la cruz. Desde esta admirable espiritualidad, el fundador del Instituto de las Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote promovió la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.

Un sacerdote ejemplar, el siervo de Dios Juan Sánchez Hernández, que puede ser modelo y referente eficaz de quienes han de ser promotores de vocaciones sacerdotales. El papa Francisco quiere que la próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos se ocupe de los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Un momento providencial para dar a conocer figuras como la de este sacerdote operario diocesano, que supo entusiasmar, con su encendido amor a Cristo, a tantos jóvenes, seminaristas y sacerdotes par emprender y perseverar en ese admirable camino de ser los más fieles discípulos del mejor y más santo Maestro.

Emmo. y Rvdm. Sr. Carlos Amigo
Cardenal Arzobispo Emérito de Sevilla

Revista Vida Nueva nº 3085

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