María Josefa Cortijo, Cofundadora del Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote

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María Josefa Cortijo, Cofundadora del Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote

El próximo 29 de noviembre se cumplen diecisiete años del fallecimiento de María Josefa Cortijo, Cofundadora del Instituto secular de las Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote.

M.ª Josefa Cortijo Corral, nació en Madrid el 18 de octubre de 1909, aunque su familia era originaria de Brihuega, en Guadalajara. De profesión, secretaria de dirección, que ejercía como funcionaria del Estado. En los años de la II República fue taquígrafa en el Parlamento español. Acabada la guerra civil, siguió como funcionaria hasta que la fundación del Instituto requirió de su dedicación exclusiva.

M.ª Josefa Cortijo formaba parte de las oficinistas de Acción Católica, a cuyo frente estaba un sacerdote Operario. Este grupo de mujeres se fueron entusiasmando con el espíritu de la Hermandad: sacerdotal, eucarístico, reparador… y con el ideal de contribuir en la Iglesia orando por la santidad de los sacerdotes.

La propia M.ª Josefa cuenta, en su declaración para el Proceso de Beatificación del P. Juan, que pensaba ser religiosa, pero que le hablaron de la obra que quería emprender el Siervo de Dios y se puso en contacto con el grupo que se reunía con él en la cripta de la parroquia de San Cristóbal y San Rafael de Madrid, que atendía la Hermandad

Comenzó a asistir a las reuniones que el Siervo de Dios tenía con este grupo y ahí es donde ella empezó a conocer el proyecto que el P. Juan tenía entre manos. Le interesó y siguió acudiendo a las reuniones y a enterarse de la finalidad del Instituto que el Siervo de Dios quería iniciar.

Para poner en marcha el Instituto alquilaron un piso en la Calle San Raimundo. Fueron inicios difíciles, por diversas causas, una de ellas la económica: los ingresos eran inferiores a los gastos; contaban con dos sueldos el de M.ª Josefa y el de María Ángeles de Córdoba, la que fuera primera secretaria general del Instituto.

El Siervo de Dios siempre confió en la responsabilidad de M.ª Josefa, como en los miembros del primer Consejo del Instituto y en los siguientes. Él se situó siempre como Fundador y buen Padre, fiel a lo que el Señor le inspiró para comunicarlo a las Siervas, pero dejando que las determinaciones y la marcha del Instituto las llevaran ellas.

Ante la imagen la de la Virgen de la Almudena, en Madrid, hizo su primera consagración el primer grupo de Siervas, el 8 de diciembre de 1954.

Los años del 1953 hasta 1969 constituyen una etapa fundacional primera, donde el Fundador tiene que tomar determinaciones e impulsar la obra. María Josefa, como Directora General, necesita este apoyo del Fundador para dar respuesta a tantas demandas y solicitudes, y atender al discernimiento y la formación de tantas jóvenes y mujeres como llaman a las puertas del Instituto. Se suceden los viajes por toda la geografía nacional presentando el naciente Instituto a obispos, sacerdotes y mujeres que pudieran congeniar con su espíritu.

Tras la aprobación el 8 de diciembre de 1965 como Instituto Secular de Derecho Diocesano por su Santidad el Papa Pablo VI, el mismo día que concluyó el Concilio Vaticano II,  M.ª Josefa emitió los votos perpetuos el 11 de abril de 1966. Encarnación Campos, su sucesora como Directora General, testifica la labor tan importante que realizó M.ª Josefa para la consolidación del Instituto y cómo ella, con gran fortaleza, gobernaba el Instituto, junto al P. Juan, el cual siempre ofrecía a todas sus hijas la acogida y el apoyo paterno.

En la Asamblea General de 1969 fue elegida como Directora General Encarnación Campos. M.ª Josefa se trasladó a Chile, donde trabajó en la Nunciatura Apostólica.

Volvió a España en 1975. En julio de ese año se celebraba la segunda Asamblea General del Instituto, a la que el P. Juan también asistió. Se puso enfermo, y lo trasladaron a Madrid, donde falleció el 18 de julio de 1975. El Instituto se quedaba huérfano.

M.ª Josefa se quedó ya en Madrid y dedicó todo su tiempo a recoger los testimonios que llegaban del Siervo de Dios, consciente de su santidad, a ordenar el archivo, sus escritos, etc. Destacó por su fidelidad y amor al sacerdocio, haciendo realidad de toda su vida -hasta el final- el lema del Instituto: «Todo por los elegidos». Falleció en la Casa de Formación “San Juan de Ávila” el 29 de noviembre de 2003.

Fernando del Moral Acha
Sacerdote de la diócesis de Madrid

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